El portaaviones Gerald R. Ford regresa a Estados Unidos tras histórico despliegue

El portaaviones USS Gerald R. Ford, considerado el más avanzado y poderoso del mundo, arribó este sábado al puerto de Norfolk, Virginia, tras completar un despliegue de 11 meses. Este regreso marca una de las operaciones más prolongadas de la Marina de Estados Unidos desde la Guerra de Vietnam, superando récords de duración y relevancia estratégica en el contexto internacional reciente.

Durante 326 días de misión, el Gerald R. Ford, con una tripulación de 5 mil militares a bordo, participó en operativos clave en dos escenarios de alta tensión: el apoyo a la intervención estadounidense en Venezuela, que derivó en la captura y posterior encarcelamiento de Nicolás Maduro en Nueva York, y la participación en la guerra en Irán, tras el inicio del conflicto el pasado 28 de febrero. El despliegue del portaaviones fue recibido por el secretario de Guerra, Pete Hegseth, quien destacó el profesionalismo y la resiliencia de la tripulación ante los desafíos enfrentados a lo largo de estos meses.

El USS Gerald R. Ford zarpó el 24 de junio con un plan inicial de despliegue en tiempos de paz, realizando escalas en el Mediterráneo y el mar del Norte. Sin embargo, la situación cambió radicalmente en octubre, cuando se encontraba en Split, Croacia, y recibió la orden de dirigirse al Caribe en respuesta a la escalada de tensiones en Venezuela. Posteriormente, la embarcación fue enviada a Medio Oriente, en el marco de la intervención estadounidense en Irán.

El récord de permanencia en alta mar del Gerald R. Ford solo ha sido superado por el portaaviones Midway en 1973, con 332 días, y el Coral Sea en 1965, con 329 días, cifras reportadas por US Naval Institute News. La misión del Ford no estuvo exenta de dificultades; la tripulación enfrentó un incendio a bordo y fallas recurrentes en el sistema de tuberías, lo que puso a prueba tanto la capacidad técnica de la nave como la preparación mental de los marinos para una travesía de tal duración.

El regreso del Gerald R. Ford reabre el debate sobre la sostenibilidad de despliegues tan prolongados y el impacto en la moral y el bienestar de las tripulaciones. En este contexto, la experiencia acumulada servirá para evaluar futuras operaciones y la capacidad de respuesta de la Marina estadounidense ante escenarios internacionales cada vez más complejos.

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