Explosión de cohete New Glenn de Blue Origin genera incertidumbre sobre futuros lanzamientos
La noche del jueves 28 de mayo de 2026, un cohete New Glenn de Blue Origin explotó alrededor de las 21:00 horas locales durante una prueba rutinaria de motores en el Centro Espacial Kennedy, Florida. Este incidente pone en duda la capacidad de la compañía de Jeff Bezos para cumplir con sus compromisos con la NASA, especialmente en sus proyectos de envío de astronautas y construcción de una base lunar.
El cohete, de 98 metros de altura, estaba programado para lanzar 48 satélites de la red de banda ancha Leo de Amazon a partir del 4 de junio. La explosión representa un revés significativo para esta red, que busca competir con Starlink, el servicio de comunicaciones satelitales de SpaceX, empresa de Elon Musk.
Afortunadamente, no se reportaron heridos. Jeff Bezos confirmó en su cuenta de X que “todo el personal está localizado y a salvo” y añadió: “Un día muy duro, pero reconstruiremos lo que sea necesario y volveremos a volar. Merece la pena”.
Sin embargo, la explosión causó daños considerables en el Complejo de Lanzamiento Espacial 36 (LC-36), la única plataforma en el mundo diseñada para el despegue del New Glenn. Imágenes posteriores muestran el colapso de una de las torres de protección contra rayos de la plataforma.
La reconstrucción y recertificación del LC-36 podría tomar meses, lo que retrasará los lanzamientos del cohete más grande de Blue Origin y afectará sus planes inmediatos en el sector espacial. Este suceso se suma a un contexto competitivo y desafiante en la industria aeroespacial, donde la fiabilidad y la rapidez son clave para mantener la posición en el mercado.
