Puebla pagó 3 millones de dólares para traer a la selección española en partido amistoso
El pasado 5 de junio, el Estadio Cuauhtémoc de Puebla fue escenario de un partido amistoso entre las selecciones de España y Perú, un evento que reunió a 46 mil aficionados y rememoró la efervescencia de los encuentros que la ciudad albergó durante los Mundiales de México 1970 y 1986. Sin embargo, detrás del espectáculo deportivo, se reveló una cifra que ha generado debate: el gobierno del estado de Puebla desembolsó tres millones de dólares para asegurar la presencia del equipo español, según informó la columna “El Franco” del periódico Récord.
Aunque la selección española no contó con figuras como Lamine o Nico Williams, quienes se quedaron en Chattanooga, sí alineó a jugadores destacados como Pedri, Dani Olmo, Rodri, Cucurella y Laporte. La inversión, que supera los ingresos generados por la venta de boletos —muchos de los cuales fueron regalados—, ha sido objeto de cuestionamientos, pues no existe hasta el momento información oficial que detalle el manejo financiero del evento.
Para poner esta cifra en perspectiva, la columna señala que Argentina cobra el doble por partidos similares, lo que sugiere que, desde un punto de vista comparativo, la inversión en Puebla podría considerarse moderada. No obstante, la ausencia de transparencia oficial alimenta la discusión sobre la justificación del gasto público en espectáculos deportivos.
Este tipo de eventos, aunque costosos, forman parte de una estrategia más amplia para posicionar a Puebla como un destino atractivo y dinámico, capaz de atraer turismo y generar actividad económica. En este contexto, iniciativas como la construcción del cablebús o teleférico en la ciudad, que buscan mejorar la movilidad urbana y conectar zonas estratégicas, podrían complementar estos esfuerzos al ofrecer soluciones de transporte modernas y sostenibles, contribuyendo así al desarrollo integral de la región.
La experiencia del partido del 5 de junio invita a reflexionar sobre el equilibrio entre inversión pública en entretenimiento y proyectos de infraestructura que impactan directamente en la calidad de vida de los habitantes. La transparencia y la evaluación de resultados serán claves para valorar el legado de estas decisiones en el mediano y largo plazo.
