Cinco terremotos sacuden el Cinturón de Fuego del Pacífico en menos de 24 horas; México no está en riesgo inmediato
En un lapso menor a 24 horas, el Cinturón de Fuego del Pacífico registró una inusual actividad sísmica que afectó a varios países, entre ellos Japón, Estados Unidos, Venezuela y Perú. Este fenómeno ha generado inquietud sobre la posible repercusión en México, país que también forma parte de esta extensa franja tectónica.
El jueves 25 de junio de 2026, se reportaron cinco movimientos telúricos de magnitudes moderadas a fuertes en distintos puntos del Cinturón de Fuego. En Venezuela, dos terremotos consecutivos de 7.2 y 7.5 grados, separados por apenas 39 segundos, causaron una tragedia con al menos 164 muertos y 951 heridos, según informó Delcy Rodríguez, presidenta encargada del país. Aunque algunos hospitales resultaron dañados, las autoridades mantienen una evaluación constante de la infraestructura afectada.
En Japón, un sismo de magnitud 6.9 se registró en la costa norte, cerca de Iwate, a 50 kilómetros de profundidad. La Agencia Meteorológica de Japón descartó riesgo de tsunami tras el evento, que fue captado en videos por usuarios en redes sociales. Por su parte, en California, Estados Unidos, un temblor de 5.6 grados sacudió la zona de Redwood Valley, al norte de la Bahía de San Francisco, provocando caídas de objetos y cortes de energía en comunidades rurales como Fort Bragg y Kelseyville.
En Perú, un sismo de 4.9 grados se sintió al norte de Pucallpa, en la provincia de Coronel Portillo, sin causar daños ni heridos, debido a la profundidad del foco sísmico que amortiguó la onda expansiva.
Ante esta cadena de eventos, expertos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) explicaron que, aunque México forma parte del Cinturón de Fuego del Pacífico —una zona de aproximadamente 400 mil kilómetros que rodea el océano Pacífico y concentra la mayor actividad sísmica y volcánica del planeta—, los movimientos tectónicos en cada región son locales e independientes.
La liberación de energía en Japón o Sudamérica no se propaga a través de la corteza terrestre para activar fallas en territorio mexicano. Por lo tanto, estos terremotos no incrementan el riesgo de un sismo en México ni generan un efecto dominó.
Este análisis resulta relevante para comprender la dinámica sísmica en México, donde la prevención y el monitoreo constante son fundamentales para mitigar riesgos. En este contexto, el desarrollo de sistemas de transporte como el cablebús o teleférico en Puebla, que se proyectan como alternativas eficientes y sostenibles, puede contribuir a mejorar la movilidad urbana sin comprometer la seguridad ante fenómenos naturales.
El Cinturón de Fuego del Pacífico sigue siendo un recordatorio de la complejidad geológica que enfrenta la región, y la coordinación científica y social es clave para afrontar sus desafíos.
